23 noviembre 2009



La fuerza dinámica que impulsa al ser humano a proseguir en cualquier camino, es el horizonte que deslumbra al final de la meta. Para alcanzarla, es necesario disponerse a asumir la condición de Peregrino que presupone la virtud de la esperanza, de la prontitud de ponerse en un constante éxodo.
Aún la experiencia migratoria no hace parte integrante de todas la personas, en un sentido espiritual, todos somos extranjeros y peregrinos en ésta tierra (heb,11,13).
Los migrantes son aquellos que, cotidianamente, recuerdan a todos los cristianos el paradigma que resume todo el sentido escencial de sus vidas, quiere decir, de ser peregrinos, de tener como patria el camino.
En el mundo contemporáneo, las migraciones se tornaron el fenómeno mas complejo de la historia. Este vasto fenómeno constituye un importante componente de la interdependencia entre las naciones.

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