10 noviembre 2011

¡ AY MIS HIJOS !


En tijuana y en en general en toda la frontera norte de México, se está viendo un aumento muy importante en mujeres deportadas, que dejan a sus hijos en el pais del norte, ocacionando traumas, ansiedad y otras alteraciones psicológicas.
Encontramos que las mujeres en el pasado cercano, 80´s y 90´s, que llegaban a las casas de migrantes, eran mujeres que venían del sur de la República o de Centro América, que llegaban a la frontera con el fin de reunificar a la familia, en busca de su esposo y al final de los noventas, llegaban solas o con sus hijos para busca trabajo en el otro lado, como buenas jefas de familia, que buscan lo mejor para sus hijos.
Cuando vemos el fenómeno de manera superficial, nos detenemos en los números y en las estadísticas que se comentan en la prensa o en los boletines de los que se encargan de éstos casos, pero si lo vemos desde un punto de vista mas micro, mas hacia la familia o la persona, encontramos que es un caos tras otro.
Por un lado, encontramos que la familia sufre un duelo cuando se va el papá y tarda años en adecuarse a la nueva familia en la que la mujer toma el mando, el rol del padre queda como de un fantasma que no puede ocupar nadie porque no se ha muerto y cualquier día llega de vuelta, pero pasa el tiempo y queda vacante y la familia tiene que funcionar de ésa manera.
Luego, con suerte, a los años el padre les manda dinero para que se trasladen hacia estados unidos para reunificar a su familia y aqui viene otra crisis intensa, la madre debe de dejar el poder, o el hijo mayor lo debe de dejar para darlo al padre nuevamente, pero la familia apenas había empezado a ser funcional, adaptando los roles y llega éste cambio de repente y se crea otra crisis.
Pero pasado algún tiempo, la migra deporta a la mamá o al papá y se crea otra crisis intensa, de por sí, los miembros de la familia ya venían con ciertos traumas o neurosis por los duelos inacabados de varios años de evolución, tienen que llevar otro nuevo duelo con la nueva separación familiar scundaria a la deportación, con el agravante de que una parte de la familia se queda en estados unidos y otro en México.
Por parte de las Instituciones no hay apoyo psicológico, de ninguno de los dos lados, no a los padres, no a los hijos, ésto conyeva pérdida de años escolares, inicio o continuación de enfermedades psicológicas o psiquiátricas, etc.
Qué hacer?


fotografía tomada de MPI data Hub

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